El cliente no siempre llama dos veces

cliente

Nosotros, sea como sea, al menos una vez al día nos posicionamos como clientes de algo o alguien. Así está establecida la sociedad en la que vivimos.

Por eso, y cada vez más, me paro a analizar de qué forma sería mejor un proceso en el que yo como “clienta” me sintiera satisfecha y no dudara en contratar o continuar adquiriendo productos y servicios con una cierta fidelidad.

Para mi, como cliente exigente que soy, la atención al cliente es fundamental y cuando recibo una mala atención cojo manía a ese negocio de tal manera que decido no volver.

Claro, esto a excepción de las compañías de telefonía, que muchas de ellas nos tienen agarrados de tal forma que aunque colgamos el teléfono renegando de su mala gestión, siempre volvemos porque, como en mi caso, sufrimos de su monopolización por algún motivo. En el mío porque en mi pueblo sólo hay buena cobertura con Movistar, así que “ajo y agua” como se suele decir.

¿Qué situaciones recientes me han hecho querer volver a comprar en ciertos negocios?

Una de ellas ha sido ir a una tienda Movistar con un móvil que no había comprado allí tan sólo para hacer un duplicado de tarjeta. La chica que me atiende no sólo me ayuda a instalarla sino que amablemente me explica cómo funciona mi nuevo móvil para traspasar contactos del antiguo y ella misma me hace la gestión.

Me quedo con la sensación de que este comercio está dispuesto a ayudarme con buena voluntad. Eso me hace tener ganas de volver y por supuesto garantiza mi fidelidad con la tienda (que no con la marca porque su atención telefónica es pésima).

Hace poco hice un pedido online a una tienda de productos para cabello afro. Esta tienda se llama Peinando Nubes.

Hago el pedido al mediodía y al día siguiente recibo la caja con mis productos bien embalados, en perfectas condiciones, con una tarjeta de visita dentro y con un pequeño detalle de unas horquillas para mi hija. Caigo en la cuenta de que antes de mi pedido he comentado que los productos son para mi hija y la persona que lo atiende no me regala algo para mí, lo hace para mi hija que es quien va a usar los productos al fin y al cabo.

¿Qué consigue esta tienda con esta atención rápida, cuidada y personalizada? Pues que cuando yo tenga que hacer otro pedido recurra a ellos sin dudarlo, porque me acuerdo de su nombre… porque me han tratado bien. Como si fuera la única persona que les compra.

Además, como me han tratado bien me tomo la molestia de mencionarlos en este post y, sin duda alguna, cuando alguien me pregunte por una tienda de sus características no dudaré en recomendarlos…. El boca a boca , oiga 🙂

Y ahora os cuento por qué no voy a volver a cierto Ahorra Más, al menos a su carnicería.

Os lo cuento con diálogo incluido para que sea más ameno.

  • Perdona, ¿estas hamburguesas de qué son?

  • Pues de carne, ¿de qué van a ser?

  • Ya…. me refiero a si son de ternera o de cerdo.

  • Pues son las de siempre….

  • Si… lo que ocurre es que es la primera vez que vengo, con lo cual no sé cómo las hacéis siempre.

  • Son de mezcla.

  • Vale, muchas gracias.

  • ¿Cuánto te pongo?

  • Déjalo, que hoy no me las voy a llevar.

Os podréis imaginar por qué no me las llevé, Supongo que no se trata de la empresa en concreto sino de un trabajador en particular que me ha dado una mala contestación en un momento dado, pero…. ¡qué queréis que os diga¡ Se me han quitado las ganas de volver con una tontería así.

¿Qué tal si cuidamos a nuestros clientes? ¿A los que nos dan de comer gracias a sus compras o visitas? No nos cuesta nada una sonrisa, una atención especial, una explicación, un trabajo bien hecho.

Quizás así nuestros negocios empiecen a ir un poquito mejor.

 

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7 comentarios en “El cliente no siempre llama dos veces

  1. Elena Gutiérrez dijo:

    Te doy toda la razón, creo que la atención al cliente es una cosa que tenemos que trabajar muchísimo en España. No se le mima ni se le ve como tu dices, aquella persona que contribuye a que tu negocio prospere. A veces entras a un comercio y parece que hasta se molestan!

    • La verdad es que tenemos mucho que aprender de países como Inglaterra o Estados Unidos. Se nota que allí se desviven por el cliente. Como ejemplo en España se me ha olvidado poner Port Aventura. La atención al cliente allí es estupenda. Con ganas de volver.

  2. Totalmente de acuerdo contigo, primor. La atención al cliente marca la diferencia, y crea el engagement o la fidelización. También conozco la atención al cliente de Peinando Nubes y es uno de los motivos por los que sigo comprándoles productos una y otra vez.

    En cambio ayer, fui a una tienda a comprar una batería externa para el móvil y me pasó lo mismo que a ti en la carnicería, pero en versión tecnológica. Lo tengo claro: no vuelvo más.

    Muy buen post, nena!

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