Aquellos hombres…

bomberoEl otro día tuve un golpecillo con el coche. Algo sin importancia.

Ya sois muchas las que me habeís pedido que comente lo que me pasó en mi tono de humor habitual y… todo se andará.

Simplemente avanzo con una reflexión…. y es que creo que estoy mayor, que me hago mayor, que nada es lo que era o fue…. y me dan ganas de llorar, de operarme, de qué sé yo. De pegar un grito al viento.

Mi madre es enfermera, creo que os he hablado ya de ella. Sí, sí, la de la tablet (¿Puedo saludar? Aprovecho para saludar a mi madre que siempre me ha apoyado y que no me ha desheredado tras el post el otro día).

Bueno, al lío, cuando ibamos mi hermano a verla al hospital donde trabajaba siempre pensabamos que sus compañeras enfermeras como ella eran señoras mayores, “viejas”… o así las veíamos.

Luego el año pasado ingresaron a mi padre y ya el comentario que hacíamos era… “Hay que ver, cada vez las cogen más niñas”….

Es muy facil ver la paja en el ojo ajeno y pensar que lo que cambia es tu alrededor en vez de tí mismo, que todo gira en el mundo menos tú. ¡¡¡Que sí¡¡¡ ¡Que me estoy haciendo vieja¡¡¡

Ya el día del accidente me di cuenta. Me vinieron a socorrer unos guardias civiles… AY OMÁ con la Benemérita. Qué juventud, qué bien les sentaba el uniforme, qué bien les quedaban esas gafas y barbas de dos días. Me puse más nerviosa que con el accidente en sí, es más, no encontré ni el triángulo ni los papeles y uno de ellos, gentilmente, me rellenó el parte de accidente.

Y luego me puse a pensar en aquellos días en los que todos estos de los cuerpos (¡¡y qué cuerpos¡¡) especiales me parecían viejos… y es que ahora me parecen yogurines… es una contradicción en mi vida, una puñalada trapera, un sinvivir. Me he hecho mayor sin comerlo ni beberlo, ya no soy aquella quinceañera… y encima todos me parecen guapos. Es que estoy salida 😉

Las secuelas del accidente son irreparables: una contractura cervical y mi juventud perdida. No sé si sabré o podré reponerme. Para esto se necesitan un par de gin tonics y un estiramiento facial.

No hago mención a lo que nos gusta a una mujer un uniforme… Chicos, dadle vueltas al asunto 🙂

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2 comentarios en “Aquellos hombres…

  1. “Las secuelas del accidente son irreparables: una contractura cervical y mi juventud perdida.” Me matas!!!! Jajajajajaja!

    Sí, todo eso son signos de lo mayores que nos hacemos; pero, recuerda, Vero. Somos como el buen vino: cuanto más viejas… ¡más pellejas!

    Un besote pa’ la Vero!

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